Se cumplirán 3 años de tu partida hacia una nueva etapa en tu vida, a ciencia cierta no sé cual sea tu realidad. Pero estoy seguro que mal no te va. Porque sé cómo eres tú, se también que estas junto a tus hermanas y están logrando lo que nadie casi puede
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Hoy no quiero hablar del presente, hoy quiero relatar lo bien que la pasamos juntos en el pasado cuando éramos niños. Lo mucho que aprendimos, las buenas y también las malas anécdotas. Yo no puedo ser indiferente con mis sentimientos y siento que algo de mí se fue contigo el día en que te marchaste de aquí, si me pongo a recordarte en soledad, mis ojos se inundan en llanto, mi pecho se aflige y ruego a Dios te bendiga y vea por Uds. Si cayo es por respeto a tu silencio, si no dialogamos es porque siento que es mejor así. Quizás quieras dejar las cosas en el pasado como lo deseo yo. Que es una de las mejores cosas que tengo, mis relatos y confesiones. Los recuerdos en familia afloran mi mente y mi corazón los añora. Si ya nada es igual que antes, quiero yo que en estas letras las puedas recordar como lo recuerdo yo.
Quizás la mejor hazaña deportiva lo haya realizado a tu lado en un circuito que realizamos juntos y que a continuación relataré.
Era una noche bohemia, acudí sin ser invitado a una salsoteca de Retablo para conocer una amiga y no sé porque se me vino a mi mente una promesa que no podía cumplir a mi sobrino, la de acompañarlo por la mañana a tal circuito atravesando la ciudad de lado a lado. No pude concentrarme, no pude divertirme como hubiese querido por la aflicción y el cargo de conciencia. Regrese a casa después de la velada salsera muy cansado y con nuevas amistades, pero con la convicción de cumplir la promesa la próxima semana así que me iba preparando porque sabía que iba a ser más que un reto. Llegado el día me levanto muy temprano, el ya estaba listo y con todos sus implementos, me empresto unos guantes, no podía creer lo que llevaba planeado realizar, cosa que para él ya se había hecho una rutina, para mí era un sacrificio, pero me alentaba yo mismo viéndolo yo a él exclamando “¿Si él puede, yo porque no?” y arrancamos.
Salir en bicicleta era normal pero recorrer 70 km…Era para mí impensable, solo me repetía que iría hasta donde lleguen mis piernas, llevaba conmigo un mp3 algo curioso un objeto asiático no común aquí con unos micro Cd que tenían música variada y que felizmente tenían temas de ARENA HASH, sonaba ME RESFRIE EN BRASIL, un tema clásico en la voz de Pedrito.
Y con mucho temor confieso que me costaba pensar que tendríamos que pasar por esa zona peligrosa de Lima a tan tempranas horas, me decía mi acompañante con voz muy segura.
-”tranquilo, pedalea rápido nomas”
Esas palabras aunque no consoladoras sonaron muy pertinentes.
-”tranquilo, pedalea rápido nomas”
Esas palabras aunque no consoladoras sonaron muy pertinentes.
Paseaba por lugares que jamás imagine visitar en una bicicleta. Quizás en esos momentos afloraban mas recuerdos muy míos que no vienen al caso tocar. Entonces comenzaba admirar más a quien realizada tal recorrido cada semana. Una vez llegado, sabrán que se siente cansado las piernas, sientes un ligero dolor como acalambrado pero con el transcurrir del tiempo pasa, llegamos a otro mundo lejos de nuestra realidad. Era un mundo si bien atractivo, pero en el fondo era indiferente y frio, materialista si se le analiza en profundo. Pero eso no le preocupaba él se divertía, en los break de los practicantes. Tomaba su bicicleta y hacia el mismo circuito que ellos.
Era en vano alentarlo a competir, no sé si sentía inseguridad o cierto complejo. Quizás no es pertinente ponerse a pensar en ello. Lo que si me hacía sentir bien era el hecho de acompañarlo en esa travesía que él lo había convertido en algo rutinario. Lo veía contento de llevarme consigo aquel día. Lo disfrute si, por ello lo escribo, fui feliz junto a él, y no me arrepentiré nunca de haber cumplido mi promesa que a decir verdad no fue la única vez, si no que fueron más. Quizás las suficientes como para estar satisfecho del tramo de Carabayllo hasta Miraflores en 2 horas.