sábado, 4 de febrero de 2012

Maverick por siempre


Recuerdo que cuando apenas alcanzaba la mayoría de edad mis máximas aspiraciones eran la de poseer un perro de raza rottweiler, unos pantalones "chicocos" y conquistar una vecina nueva de la espalda.
Quizás fueron mis ruegos escuchados en el cielo por ser pedidos con tanta devoción, no demoraron para que mis anhelos se convirtieran en realidad. Nunca tuve esos pantalones pero conquiste a la prima de mis amigos, si bien nunca tuve un rottweiler como lo deseaba llego a mi vida el perro que jamás imagine obtener y del cual aun no supero su desaparición, donde quiera que estés hijo mío jamás te olvidaré.
Maverick era un Pitbull de esos que no se encuentran así por así, de aquellos "curiositos" que luego, luego te encariñas y si no pues al menos se ganaba un "Que lindo tu perro". Traía el pelaje color chocolate, las patas, el pecho, el final de la cola de color blanco y la cabeza que en ella se apreciaba una máscara como la de un oso panda y en su cuello aun blanco un lunar chocolate.
Corría el año 2002 y por ser un "monaguillo noble amigo “es que me gané este cachorro una tarde que le reproche a Miguel del cuando iba a cumplir su promesa de brindarme un cachorro por ser su "lacayo" en aquel entonces, no tardando una tarde me dijo : "Vamos a recoger un cachorro que tengo en San Martin", por un momento pensé que era broma, pero como no se reía me comencé a ilusionar. Una vez en la casa que visitábamos aprecie 3 cachorros ambos malos alimentados y con feos aspectos, mas uno dentro de los defectos se dejaba admirar y opacaba a los demás, una hembrita tembleque jorobada color aleonada y un machito similar un poco fornido con la trompita negra y me refiero al hocico. Fue mi elección en segundos por el chocolate pero desde el inicio la dueña de casa se negaba en entregármelo por quererlo para ella, me propuse en no irme derrotado aun fuese con dos en lugar de uno, yo quería al chocolate.

Miguel se propuso en llenar de promesas a cambio del cumplido, cuando a ello le agregue el sentimiento puesto que era yo quien anhelaba protegerlo y velar por el. Quizás vio en mí rostro, la franqueza de mis palabras y acepto dármelo, obviamente sumadas las promesas antes mencionadas.
No lo podía creer llevaba en el bus con dirección a mi casa al perro que tanto deseaba tener, no terminaba en llenarme de emociones cuando de pronto el condenado animalito se puso a regurgitar justo cuando se encontraba lleno, raudo tome mi polo y limpie mi primera tarea como su responsable-benefactor. Siempre le estaré agradecido a mi amigo por darme esta y muchas más experiencias con mi cachorro.
Llegué a la puerta de mi casa y le dije al perrito " De aquí depende mucho que te ganes a mi madre, has tu trabajo amigo mío", no tardo mucho que al cruzar la sala el curioso animalito busco cariño y calor en los cobijos de mi progenitora, llamo mi atención ya que aparentaba bien entrenado teniendo en cuenta que eran más de seis personas en casa tomase a mi madre como único punto.
Rezaba al cielo una respuesta afirmativa para su estadía ilimitada cuando un "Que lindo, que se quede" de la boca de creadora me apaciguo y terminó por tirar mis miedos y calmar mi alma.
El perro era mío y todas las responsabilidades para con él, recaían en mi...(continuara)